Resiliencia frágil. La renta variable se mantiene cerca de máximos históricos pese a un entorno macroeconómico cada vez más adverso. Las rentabilidades de los bonos del Tesoro se sitúan en máximos de varias décadas, el petróleo ha vuelto a superar los 100 dólares por barril y el dólar avanza con fuerza. Todo ello refleja una combinación de tensiones geopolíticas, preocupación fiscal y una Reserva Federal que mantiene un sesgo restrictivo.
Tensión en el sector tecnológico. Las compañías tecnológicas sufrieron un revés después de que el Financial Times informara de que los ingresos de OpenAI eran muy inferiores a las cifras publicadas previamente. El Nasdaq 100 cedió un 1,6 %.
Más presión. El Brent superó los 103 dólares después de que varios informes cuestionaran la idea de que Estados Unidos evitaría una nueva escalada con Irán antes de las elecciones de mitad de mandato. El Brent acumula todavía una subida superior al 70 % en lo que va de año.
La Fed endurece el tono. Las actas del FOMC reforzaron las expectativas de otra subida de tipos de la Fed en los próximos meses. El mercado asigna una probabilidad aproximada del 20 % a un movimiento este mes y descuenta por completo una subida antes de que termine el año.
Las OAT se desbocan. El mercado de deuda francés continúa bajo presión. El diferencial entre las OAT y los Bund permanece cerca de los máximos registrados tras la crisis de la zona euro, mientras el euro sigue claramente a la defensiva.
Un dólar dominante. El dólar estadounidense continúa avanzando y marca nuevos máximos de 18 meses frente a una cesta de divisas. Las elevadas rentabilidades de los bonos del Tesoro, las tensiones geopolíticas y el excepcional comportamiento de la economía estadounidense refuerzan su atractivo.
La hora de la verdad. La próxima temporada de resultados pondrá a prueba la apuesta por la inteligencia artificial. Las empresas que financian el despliegue se enfrentan a costes de endeudamiento no vistos en varias décadas, en un contexto de rentabilidades elevadas en el mercado de bonos.
Macro global
La resistencia del crecimiento oculta tensiones más profundas en la política económica
La Fed pide paciencia. Las actas del FOMC mostraron que la mayoría de sus miembros seguía esperando otra subida antes de finales de año, aunque sin una preferencia clara entre octubre y diciembre. Desde entonces, la debilidad del informe de empleo de septiembre ha hecho más probable una pausa en octubre. El IPC de septiembre se convierte así en la próxima gran prueba.
Los servicios de EE. UU. se enfrían. El ISM de servicios bajó de 55,4 a 54,9, prácticamente en línea con las previsiones y todavía en terreno claramente expansivo. El componente de empleo volvió a superar 50, pero el de precios pagados subió hasta 74,0, su nivel más alto desde julio de 2022. La combinación de crecimiento e inflación sigue siendo incómoda para la Fed.
Francia, bajo presión. El presupuesto francés para 2027 pretende reducir el déficit del 5,4 % al 5,0 % del PIB. Sin embargo, las dudas sobre la capacidad política para cumplir el objetivo han llevado el diferencial a diez años entre Francia y Alemania hasta cerca de 150 puntos básicos, su nivel más amplio desde la crisis de deuda de la zona euro.
El déficit comercial se amplía. El déficit comercial de Estados Unidos aumentó de 92.800 a 105.600 millones de dólares, el nivel más elevado desde marzo de 2025. Las importaciones crecieron un 4,3 % y las exportaciones un 1,4 %. La demanda de bienes de capital vinculados a la IA contribuyó al repunte de las importaciones, lo que apunta a una inversión interna sólida pese al lastre para el PIB del tercer trimestre.
El crecimiento mundial cobra impulso. El PMI compuesto global subió hasta 54,3, su máximo de los últimos 40 meses, liderado por Estados Unidos, con 58,4, y por una mayor expansión de la zona euro. La mejora refleja la resistencia de la actividad, aunque el aumento de los costes de los insumos indica que el impacto energético mundial continúa trasladándose a los precios.
La inflación repunta en México. La inflación general se aceleró del 3,26 % al 3,45 % interanual, ligeramente por debajo de lo esperado, debido al encarecimiento de los alimentos y la energía. La inflación subyacente se moderó del 3,88 % al 3,75 %, lo que permite a Banxico mantener una postura paciente pese al repunte del índice general.
Movimientos de mercado
Reajuste de precios ante la inquietud fiscal
USD | Una fortaleza con recorrido. El dólar volvió a firmar una semana sólida. El DXY llegó brevemente a un nuevo máximo de 18 meses antes de que aparecieran algunas tomas de beneficios al final del periodo. Las turbulencias en los mercados de bonos, la fragilidad del apetito por el riesgo y el tono todavía restrictivo de la Fed siguen inclinando las perspectivas a corto plazo a favor del billete verde. Es importante destacar que el aumento de las rentabilidades estadounidenses responde a una combinación de crecimiento resistente, persistencia de los riesgos inflacionistas y primas por plazo elevadas. En cambio, el reciente ascenso de las rentabilidades europeas se debe a factores menos favorables. Esta divergencia lastró al euro y dio un impulso adicional al dólar. El incremento de los precios del petróleo también influyó: la reactivación de las tensiones en Oriente Próximo mantiene elevados los riesgos de inflación y refuerza la idea de que la Fed podría no haber terminado de endurecer su política. La atención se centra ahora en el próximo dato del IPC estadounidense, que será decisivo para las expectativas sobre la Fed. Una lectura firme respaldaría otra subida antes de final de año, mientras que un dato más moderado podría cuestionar la narrativa de tipos altos durante más tiempo.
EUR | C’est la vie. El euro fue claramente la divisa principal con peor comportamiento de la semana, ya que los mercados se centraron en el deterioro de la posición fiscal de Francia. Las rentabilidades de la deuda francesa se dispararon y el diferencial a diez años entre Francia y Alemania se amplió con fuerza, lo que avivó la preocupación por la estabilidad financiera de la zona euro. El euro se depreció frente a todas las grandes divisas y el EUR/USD cayó a su nivel más bajo desde mayo de 2025. Las expectativas de nuevas subidas por parte del Banco Central Europeo se moderaron, al cuestionarse el mercado si unos tipos más altos agravarían los problemas fiscales. Desde el punto de vista técnico, las medias móviles de 8 y 21 días siguen apuntando a la baja, con soporte en 1,1160. No obstante, el RSI, un indicador clave de impulso, se encuentra ya en zona de sobreventa, lo que en ocasiones puede anticipar un giro. El discurso de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, el miércoles, y los datos definitivos del IPC del viernes serán seguidos de cerca, aunque es probable que los titulares sigan dominados por la incertidumbre política francesa.
GBP | Cautela táctica. La evolución reciente de la libra esterlina aconseja mantener una postura táctica prudente. La moneda sigue encontrando apoyo en la demanda de carry y en las rentabilidades relativamente elevadas del Reino Unido, pero esos soportes parecen cada vez más vulnerables a medida que aumenta la volatilidad y cobra protagonismo la preocupación fiscal. La mayor divergencia sigue observándose entre los principales cruces. El GBP/EUR ha vuelto a superar 1,18, un nivel por encima del cual el cruce ha cotizado durante menos de una cuarta parte de la última década, respaldado por la inquietud fiscal francesa, el reajuste de las expectativas sobre el BCE y la relativa estabilidad política del Reino Unido. Por ahora, la libra continúa siendo la opción menos problemática dentro de Europa, aunque su valoración parece cada vez más exigente frente a los diferenciales de tipos subyacentes. En cambio, el GBP/USD sigue siendo vulnerable. El par ha roto un soporte de tendencia clave y parece encaminado a cerrar la semana por debajo de su media móvil de 100 semanas. Esto podría desencadenar una caída técnica hacia el mínimo anual, cerca de 1,3140. Un dato de inflación estadounidense elevado, que impulsara las rentabilidades de EE. UU. y las expectativas de endurecimiento de la Fed, también sería un catalizador fundamental evidente para ese movimiento.
CHF | Una pausa, no un giro. El fuerte rebote del franco suizo de la semana pasada no ha logrado ganar más impulso. El EUR/CHF retrocedió brevemente al comienzo de la semana, situando en el foco su media móvil de 200 días y elevando la posibilidad de una mayor demanda de coberturas en francos suizos. Sin embargo, pese a que los diferenciales de rentabilidad entre Francia y Alemania siguen elevados y el EUR/USD ha vuelto a caer por debajo de 1,12, el cruce se ha estabilizado por encima de 0,933. Esto sugiere que no se ha intensificado la demanda del franco como activo refugio. Mientras tanto, el USD/CHF encontró apoyo en su media móvil de 21 días, reforzando la tendencia alcista de fondo vigente desde finales del verano. El par se mantiene holgadamente por encima de los principales indicadores de tendencia a largo plazo y parece plausible que vuelva a probar 0,84 si las rentabilidades estadounidenses continúan aumentando. Por ahora, la fortaleza del CHF de la semana pasada parece más un recordatorio de su condición de refugio que el inicio de un cambio de tendencia sostenido. El carry y la divergencia de tipos siguen desaconsejando un franco sustancialmente más fuerte, aunque episodios puntuales de aversión al riesgo todavía pueden provocar repuntes intensos pero temporales.